Yoga

 imagen de buda “El pensamiento se manifiesta en la palabra;
La palabra se manifiesta con el hecho;
El hecho se convierte en un hábito;
y el hábito se endurece hasta convertirse en carácter,
de modo que observa el pensamiento y sus formas con cuidado,
Y deja que surja del amor
Y que nazca de la preocupación por todos los seres…
Del mismo modo que la sombra sigue al cuerpo,
conforme a lo que pensamos,
en eso nos convertirmos”.
Dharmapada (Enseñanzas del Buddha)

El Centro Milarepa y su Escuela de Formación, inspirados en el Buddha  Dharma , consideramos al Yoga a un tiempo como ciencia, arte, modo y método para vivir sana e integralmente. Consideramos que en el Yoga todo tiene razón de ser, pues todo es impermanente e interdependiente a un tiempo, y de lo que se trata es de tomar conciencia de nuestra Naturaleza Plena como Seres Humanos y vivir cada instante desde ese Reconocimiento, que denominamos “Estado de Presencia Despierta”. Como practicantes del Dharma, nos sentimos muy bendecidos al poder profundizar en las enseñanzas del Dzogchen basadas en el Zhang Zhung Nyan Gyud, texto fundamental del Bön, y  en los ciclos de enseñanzas del Tsa Lung y Trulkhor de esta Tradición milenaria por la que sentimos tanto respeto y afinidad,  y a la que ayudaremos a asentarse en Canarias. Las enseñanzas de los Buddhas de los TresTiempos y las Diez Direcciónes podrán así acercarse a estas tierras canarias en toda su amplitud y belleza,  y con esta motivación y espíritu hemos establecido este compromiso, en la certeza de que será de beneficio para muchas personas.

En relación al yoga,  su práctica es muy antigua en India y Tíbet  pero el el término “Yoga” deviene de la raíz sáncrita “Yug”, idioma traído a India por las migraciones indoeuropeas conjuntamente con el Veda. Yoga  significa Unión, y esto lo expresamos como Vía, Camino o Sendero de “Comprensión y Reconocimiento” de nuestra Naturaleza Original.

Sin dejar de ser “Experiencia de Unidad en la Diversidad”, el Yoga se manifiesta y estudia desde múltiples aspectos, como múltiples son las facetas y temperamentos humanos. Imaginemos un jardín con muchos rincones y espacios, cuantos más diversos mayor es su belleza, de modo semejante los diversos sistemas de Yoga pueden diferir únicamente en la metodología y algunos postulados de referencia, pero siendo en esencia y sabor idénticos.

Como Camino de Vida, el yoga presenta diversas herramientas que pueden ser adaptadas a los distintos temperamentos humanos, de ahí la variedad de formas que podemos apreciar según escuelas y tradiciones. Creemos sinceramente que esto es de gran riqueza y abre hermosas posibilidades a las diferentes inquietudes e intereses. En el sistema que nosotros practicamos, inspirados en los yogas budistas, se pone en funcionamiento la totalidad del cuerpo, la mente y la energía, en series dinámicas o estáticas combinadas, realizando la práctica desde un estado de Contemplación y Conciencia Abierta, estando atentos a la propia experiencia desde la comprensión de la impermanencia e interdependencia de lo que se realiza y, desde el sentir, desarrollar la capacidad de estar más serenos y presentes en la vida cotidiana.

“El sabio custodia la atención como el mayor tesoro” enseñaba el Buddha (Dharmapasa II-26), y en nuestro enfoque, la meditación es la esencia de la práctica, entendida como la cualidad de estar presentes cuando los acontecimientos están sucediendo, desde una conciencia abierta y por tanto atenta. Proponemos en nuestro centro sesiones específicas de meditación centradas en la toma de contacto con lo cotidiano, desde la presencia del cuerpo y la respiración, bien sentados, en pie o caminando, lo cual facilitará la experiencia de estar despiertos en cada momento. Para que esto sea factible, es necesario comprender la relación de impermanencia e interdependencia de todos los fenómenos, haciéndose así posible, libres de apego o rechazo y desde el sentir y el soltar, una apertura a nuestra experiencia vital. Desde este enfoque, aprendemos a ver la realidad tal y como es, a esto lo llamamos visión profunda o vipassana, desde el desarrollo de la atenciòn plena y el reconocimiento de lo que ya somos como seres humanos totalmente conscientes de tal condición. Milarepa lo expresaba claramente al decir:

“Si eres un ser humano, piensa, siente habla y actúa como tal. Dignifica tu condición”.

El desarrollo de esta comprensión hace factible que la sabiduría, el amor y la compasión vayan de la mano ,pues el amor es sabiduría en acción. La meditación, y la práctica de las diferentes disciplínas yóguicas, se vivencian pues como experiencia de plenitud y unidad en cada acto cotidiano.

Estamos firmemente convencidos que el Yoga facilita una apertura plena de cuerpo y mente y, por tanto, nos permite afrontar los retos de la actividad cotidiana con una disposición realista, serena y positiva. Reconocernos como seres humanos, nos permite vernos reflejados en el prójimo y sentirlo como un igual a nosotros, cultivando la empatía. Sólo así es posible, desde nuestro modo de ver, facilitar el diálogo, el trabajo compartido y el aprendizaje mutuo. Es desarrollar la conciencia de que nada humano nos resulta ajeno o indiferente y que el desarrollo espiritual está firmemente enlazado con el compromiso social, y por tanto en ser partes en la construcción de una sociedad más libre, justa, solidaria, pacífica y, por tanto humana. No creemos en monopolios de la Verdad, ni en caminos únicos y excluyentes, y si en que todos los caminos que dignifican al ser humano, deben ser respetados y apoyados lo que hace factible el tender hermosos puentes entre las diversas escuelas y practicantes, desde el respeto a la diversidad de enfoques que tanto nos enriquecen…

En occidente, se han establecido como corrientes mayoritarias las procedentes de la tradición hindú, a la par que hay excelentes libros y tratados que han acercado esta disciplina al gran público. Desde aquí, recomendamos especialmente una visita detenida a la que consideramos una de las fuentes de documentación e información más serias y rigurosas en Internet, como es la “Yogadarshana-yoga y meditación” yogadarshana.tk

Para facilitar una mayor comprensión, las diversas lineas de trabajo y enfoque pueden ser agrupadas en cuatro grandes Vías según el sistema clásico hindú, el más conocido y practicado en occidente y que también es estudiado en nuestra Escuela, junto a los fundamentos de los yogas budistas, pero en esta presentación nos ceñiremos a continuación exclusivamente a los enfoques del Yoga Hindú y sus ramas más características:

  • Karma Marga
  • Bhakti Marga
  • Gñana Marga
  • Raja Marga

El Hatha Yoga, el más practicado en occidente y muy poco conocido realmente en toda su profundidad, facilita que adquiramos consciencia de nuestra realidad por medio de técnicas psicofísicas específicas, a través de asanas, pranayama, bhandhas, mudras y kriyas, que son consideradas ayudas excelentes para salud física y mental, facilitadoras por tanto para la práctica de la meditación y el trabajo interior.

Hatha y Raja Yoga son complementarios, interdependientes, es imposible practicar el uno sin el otro, tal es así que en tratados como el Shaiva Gama o el Hatha Yoga Pradipika se anima aún al yogui más avanzado a seguir con sus prácticas de Hatha yoga a fín de conservar su cuerpo en perfecto estado de salud.

El Karma Marga es el camino de la acción consciente, altruista y desinteresada; Mahatma Gandhi se considerada a sí mismo un karma yogui y estableció todo su ideario de acción y compromiso político sobre la base de Ahimsa, no violencia, y Satyam, veracidad, los dos primeros aspectos de los yamas, como veremos más adelante.

El Bhakti Marga es el camino de la devoción y entrega a los más Elevados Principios.

El Gñana Yoga, por medio del estudio, la reflexión y el discernimiento, facilita el conocimiento profundo objetivo y real de la propia existencia y nuestra relación con el mundo.

En el Raja Yoga se sigue una vía regulada y armónica en todos los aspectos, siendo la meditación la práctica esencial. Requiere plena conciencia de lo que se está haciendo pues la práctica sin conocimiento y comprensión nos limitaría el acceso a un trabajo en profundidad.

La Vía del Raja Yoga se sintetiza en un Sendero de Ocho Pasos (Asthanga), a saber:

Yamas

Abstinencias u observancias fundamentadas en un Orden Ético Universal. Estos principios éticos esenciales en todo el camino yóguicio son los siguientes:

  • Ahimsa o no violencia; Sattyam, veracidad; Asteya o austeridad y medio de vida correcto;
  • Brahmacharia, control de las energías vitales y creativas; también hace referencia a aquel que vive en armonía, y aquel que vive absorto en lo Absoluto.
  • Aparigraha o no codicia, en el sentido de control consciente para no vernos condicionados por el deseo y el apego.

Niyamas

Observancias y medios de estudio que complementan las anteriores. Tenemos así que se dividen en cinco aspectos de un trabajo complementario, unitario, a saber:

  • Sauchan o pureza, limpieza y purificación de nuestro cuerpo y mente. Una buena higiene corporal y una dieta adecuada son de gran ayuda para la realización de las asanas y el pranayama y, en lo referente a un trabajo más interno, sauchan hace referencia a su vez a un trabajo emocional y mental.
  • Santosha o satisfacción interior, una actitud mental positiva capaz de sacar la enseñanza pertinente de cualquier acontecimiento, discerniendo a su vez entre lo adecuado y lo inadecuado para nuestro trabajo personal.
  • Tapas hace referencia a las austeridades, disciplinas y sacrificios necesarios para la formación de la voluntad y el carácter, evitando así toda dispersión emocional. Estas austeridades o disciplinas pueden ser de tres tipos:
    1. del cuerpo: regulación dietética, ayunos, acción no-violenta.etc.
    2. de la palabra: veracidad, cultivo del silencio, recitación de mantras y cantos devocionales, etc.
    3. pensamiento: adquirir una actitud equlibrada y serena, armoniosa y optimista, etc., swadhyaya o estudio profundo, consciente y con motivación de aprendizaje y superación, de los conocimientos y experiencias de los diversos seres realizados que nos han precedido en el camino espiritual y cuyo ejemplo nos inspira positivamente. Hace referencia a su vez a la introspección, la educación y refinamiento de los pensamientos y tendencias y, con sano sentido del humor, al aprendizaje de nuestros propios errores y vivencias.

Es esencialmente un estudio práctico y vital referido a todo aquello que pueda cultivarnos positivamente en lo físico, lo mental y lo espiritual. Ishwara-Pranidhana, conectada esencialmente con el aspecto devocional, el respeto y el amor al prójimo; a lo sagrado de la vida en todas sus formas, el servicio a lo divino por medio del respeto y consideración hacia todos los seres, etc.

Asanas

Una postura estable y confortable contribuye sin duda alguna al equilibrio mental. Milarepa decía que ” un cuerpo humano libre y conveniente es una joya preciosa”, y las âsanas contribuyen a que esto sea posible. Las âsanas no son meros ejercicios físicos, pues facilitan un completo desarrollo y activación de las energías psicofísicas.

Las âsanas nos aportan estabilidad, salud, oxigenación, agilidad, equilibrio, fortaleza, vitalidad, sensación de ligereza, armonía y lucidez necesarias para una vida consciente y positiva.

Tal y como intentamos enfocar el trabajo en el Centro Milarepa, nuestro cuerpo lo experimentamos desde un espacio íntimo, pleno, no como algo que tengamos, sino entendiendo claramente que también somos el cuerpo, adquiriendo éste un valor por derecho propio. Cuerpo y mente son, por tanto, interdependientes e interpenetrantes; continente y contenido son una misma cosa y a través de las âsanas adquirimos la vivencia profunda de ello.

Pranâyama

Control, canalización y expansión de la energía vital a través de la respiración consciente. Prana viene a significar, entre otras cosas, aliento, respiración, vida, vitalidad, energía vital. La energía cósmica en cuanto compenetra el cuerpo y sustenta la vida debe ser dirigida de forma consciente y cuidadosa, de ahí que la enseñanza se realice de forma progresiva y paralela a una disciplina personal. Hay una evidente relación entre nuestro cuerpo, la respiración y la mente, y con la práctica del pranâyama se obtiene el control primordial de este proceso.

Pratyahara

Es el acto de recoger en sí. Consiste en conocer, desarrollar y luego abstraer los sentidos del campo de los objetos sensoriales, de modo que la conciencia ya no se distraiga, sino que pueda dirigirse imperturbada al objeto de meditación. Por el control de la respiración, los sentidos en vez de seguir los objetos externos y fomentar el apego y la dependencia, se tornan al interior de manera consciente y por tanto dejamos de ser condicionados por ellos. La adquisición de este estado es fruto de una larga práctica diaria del yama y el niyama, pilares del trabajo yóguico.

Dharana

Concentración. Cuando el cuerpo se halla estabilizado por las âsanas, cuando las emociones han sido controladas por la práctica de yama y niyama, cuando el flujo mental se ha calmado y refinado por los ejercicios de pranâyama y los sentidos han sido controlados por la práctica de pratyahara, se alcanza el estado de concentración. La práctica de la concentración puede realizarse sobre tres clases de puntos de enfoque:

  • externos: aquellos objetos de concentración que son percibidos y disfrutados directamente por los sentidos y su asimilación a un trabajo interior específico, así por ejemplo la llama de una vela nos puede recordar la luz interior, nuestra naturaleza pura y clara, etc.
  • internos: imagen mental del objeto, extraído del remanente plasmado en el subconsciente.
  • abstracto: en esta fase el punto de enfoque pasa a ser directamente las cualidades y atribuciones que asociamos al mismo: la clara luz, el vacío, el amor,la paz, la luz del conocimiento, etc.

Dhyana

Meditación, contemplación interior, profundización o absorción de la conciencia, en el sentido de visión lucida, clara y profunda de nuestra Naturaleza Original, que facilita la comprensión de las cosas tal y como son.

En la tradición budista la practica del Yoga y disciplinas afines tienen un matiz diferenciador propio de sus características particulares, lo cual se estudia en la Formación de Profesores que impartimos, y en ella el término dhyana designa los cuatro grados de profundización en el sendero. De manera muy resumida, los exponemos a continuación a modo de acercamiento al conocimiento de los mismos:

  • El primer grado de dhyana se caracteriza por la superación del deseo condicionado por el apego y de las condiciones kármicas malsanas, y se obtiene por la reflexión y el pensamiento discursivo; en él dominan la alegría y el deleite o felicidad.
  • El segundo grado se caracteriza por la cesación de la reflexión y el pensamiento, y es presente la tranquilidad interior y la fijación puntual de la mente, o sea la concentración mental en un objeto de meditación. Se mantiene la alegría y el deleite o felicidad.
  • En el tercer grado se establece la ecuanimidad y hay una plena lucidez de la conciencia.
  • En el cuarto grado sólo se mantiene un estado de ecuanimidad y lucidez, pureza total, atención sin objeto, impasibilidad.

Los cuatro dhyana dan paso a los samapatti o estados internos en el “mundo de la no forma”, y estos dan lugar a los samadhi.

Milarepa daba las siguientes orientaciones acerca de la meditación:

  1. Se como una lámpara de aceite, mantente con una mente totalmente fluída y libre de agitación.Como un espacio abierto y luminoso.
  2. Se natural como un niño pequeño, que ve las cosas por primera vez con su mirada inocente y natural. Todo lo que aparece es como el reflejo de la luna en el agua, aunque aparezca claramente no hay ni pizca de luna en el reflejo.
  3. Se como un océano libre de olas, estar libre respecto al pensamiento sobre los tres tiempos. No traer el pasado al presente pues ya no existe.No adelantarse al futuro pues no ha nacido.Quedarse en la frescura del presente, que es tan instantáneo que no se puede agarrar.
  4. Se despreocupado como un cadáver, no pienses nada a propósito de ti mismo ni sobre tu meditación.No esperes nada.
  5. Se estable como una montaña, ser estable en la práctica de la meditación, en los buenos y en los malos momentos.

Samadhi

Estado de conciencia que manifiesta la superación de toda dualidad. Identidad Plena con la Vida en el aquí y el ahora, en cada instante y desde un estado de Presencia y Consciencia, a través de la plena comprensión de nuestra Naturaleza Original.


Para concluir esta introducción, hay que tener presente que el progreso viene determinado por la práctica perseverante y consciente, el discernimiento y el progresivo y firme desarrollo de la voluntad.

Yama y Niyama abren el camino para desarrollar nuestras facultades desde una base ética y disciplina personal correcta.

Asanas, Pranayama y Pratyahara lo hacen a través del trabajo y desarrollo físico y energético, y la potenciación de las facultades que encierra el cuerpo humano, desarrollando y canalizando las energías vitales de forma adecuada.

Dharana, Dhyana y Samadhi introducen al practicante en la toma de conciencia de su verdadera Naturaleza Original como Ser Humano.

ilustración de Saraha

Aquí, en este cuerpo, están los ríos sagrados;
Aquí, el sol y la luna y los centros de peregrinación. No he encontrado otro templo más maravilloso que mi propio cuerpo.

Saraha.